martes, 26 de junio de 2007

No te olvides de...

“¡Hacete respetar, nena!”

Muchos dirán que estar en pareja tiene sus complicaciones. Es cierto, ya no es todo color de rosa, el príncipe azul de repente se decolora y “viven felices para siempre” ya no suena tan eterno. Bueno, en este mundo funciona así. Lo quieran o no. Las cosas no son perfectas, y eventualmente surgen situaciones que debemos afrontar. ¿A qué me refiero? Al maldito príncipe azul resultando un reverendo idiota. (Tal vez deba ser más específica que eso). Tos y vómitos. Esos malestares son una de las estrategias habituales de los hombres golpeadores cuando asumen el rol de víctimas. Es parte de la puesta en escena del arrepentimiento, del “quiero volver”, el “no me abandones”, “si me dejas, me mato”. Parte de su máscara. Son de manual, como también lo son las chicas y mujeres que se enganchan con ellos... hasta que les cortan la cuerda y el varón se precipita al vacío de su abismo patológico en el que seguramente encontrará una nueva víctima.

Las anécdotas son similares:

“La relación duró ocho meses. Violencia física hubo en los últimos cuatro, pero antes había maltrato emocional: me desvalorizaba en lo que hacía, o los celos –me decía: ‘Sos una cualquiera, andas mirando a otros tipos’–. Yo no tenía ni voz ni voto. Y cuando terminaba de pegarme, me decía: ‘¿Ves lo que me obligas a hacer?’ Otro clásico: culparlas a ellas de los propios descontroles. En el lenguaje de las chicas se notan los meses de análisis: “maltrato emocional”, “desvalorización”, y sobre todo “baja autoestima” evidencian los elementos aprendidos para desaprender los viejos juegos que no podían dejar de jugar.

“Los golpes fueron de un día para el otro. Yo no me defendía –sigue Antonella, que no tiene aspecto de desvalida–. Sentía que ni yo ni nadie me podían defender. Además, él los pensaba: en verano eran en la cabeza, para que no se me noten, y en invierno en todo el cuerpo, total tenía ropa. Nunca en la cara. Y yo sentía que si le hablaba dulce, él iba a cambiar. Incluso le saqué turno para un psicólogo, lo que quería en verdad era un psiquiatra que lo medicara, pero no funcionó.” Otra conducta clásica: la redención llegará a través del amor y así él será un buen marido, mientras tanto... a aguantar. “Llegué acá porque llamé al 110 pidiendo lugares para llevarlo a él. Acá me propusieron denunciarlo, pero yo no quería eso, quería ayudarlo y salvar la pareja. Vine después, cuando ya había cortado, hace un año, porque tenía miedo de volver a caer, sentía que necesitaba contención. Mis viejos estaban separados y yo no tenía una familia.”

Chicas, esto no puede pasar. Tenemos que entender que por más enamoradas o por más perfecto que pueda llegar a parecer, es necesario admitir que el problema se fue de nuestras manos y no dejar que eso pase. ¡Hacernos valer por nosotras mismas! Nadie, sino más que un cobarde, golpea a una mujer. Y está en nosotras cambiar eso, hacerle frente a la situación y tenernos el suficiente estima como para lograr respeto. Respetarnos nosotras mismas para recibir el respeto de los demás.

Por eso, ¡Hacete respetar nena!: Nadie vale más que uno mismo.

Información extraída de: Noviazgos Violentos por Sandra ChaherPodes encontrar más información al respecto en: http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Las12/01-06/01-06-01/NOTA4.HTM

5º Humanidades

6 comentarios:

Ale dijo...

Me encanta lo que escribís. Son muy buenos los textos que subís porque son muy interesantes, y la información que elegís está muy bien

Julita dijo...

Luego de haber leido este posteo, estoy totalmente de acuerdo con el ùltimo parrafo, porque aunque estèn enamoradas hay que saber respetarse entonces lo que yo recomendarìa es hablar con otra persona, contarle por lo que esta pasando y despuès darse cuenta de la realidad y que no se puede vivir de esa manera. El hombre que golpea no tiene sentimientos, y no vale la pena estar al lado de una persona asi, por eso es mejor evitar ese tipo de relaciones.
Saludos. Julia

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Y como toda relacion problematica, esta el que causa problemas y el que se los deja causar.
Estoy totalmente de acuerdo con tu punto de vista. Es que en verdad, no creo que jamas halla existido tal principe azul, y en fin, por que no rojo?, creo que lo que existio fue consiencia, respeto por la vida y en muchos cados por obediencia.. tantas cosas perdidas, en tan pocos años.
muy buena la nota.
un saludo

Flor

meelsiiitah@ dijo...

La nota me parecio espectacular.Los testimonios son muy efectivos a la hora de entender la ceguedad de las mujeres victimarias de esta situacion.
Pero esto no es mas que la triste realidad... Creyendose enamoradas, perdidas por amor justamente es eso lo que sucede, estar PERDIDAS. Creyendo perdonar un desliz de su amado, dejan pasar un primer acto de violencia, y asi justificandolo por el trabajo, por un mal dia, por el estress, por una discucion, por lo que fuere otra vez se dejan caer en el dolor de los golpes...
Creyendo en las eternas promesas de que esto no se repita vuelven a dejarse caer en las ideas lejanas de que todo cambie...
Creyendo mas nada chicas! tienen qe creer en ustedes, en que son personas con sentimientos, y no solo eso! Con DERECHOS, tienen que hacerse respetar, tienen que demostrar que valen y que nadie puede pasarles por ensima... Medios de ayuda hay miles y por todos lados, solamente es cuestion de averiguar y poder dar el primer paso... Si bien los principes azules completos ,( a mi creer) no existen, coincido con Flor (quien comento anteriormente) y si dejan ir a este ser tan violento podran encontrar su principe rojo o verde o simplemente el hombre que las haga feliz con caricias y besos, no con golpes y gritos.